domingo, 30 de septiembre de 2007

Mis propósitos

Propósitos para este nuevo curso:


  • Olvidar mi miedo a la gente y atreverme a ser yo misma (punto muy importante, que sé que no sabré cumplir)

  • No obsesionarme con ningún chico, pero conseguir a alguien que me cuide y acepte lo que he sido (punto MUY importante)

    • No volver a Ana y adelgazar esos dos kilos sanamente (¿sabré cumplirlo?)

    • Divertirme

      • Sacarme el curso con notas que me permitan escoger lo que quiero (importante)

      • Salir más

      Cómo empezó


      Todo empezó hará ahora en noviembre un año. Buscando no me acuerdo qué, me topé con el blog de una chica supuestamente anoréxica, un blog en el que defendía 'su estilo de vida'. Escribía bien, muy bien. Leí todo el blog. Después, empecé a leerlo cada día. Empecé a pesarme cada día, a encontrar grasa dónde no la había y a contar calorías. Metida en esto sin saber cómo, me cree un blog. Mis 50 kg para mi metro 62 no bastaban. Tenía que llegar a los 46. Y si moría en el intento, moriría. Quizás así pasará a no ser invisible para mis padres, o quizás ese chico con el que era amiga me tuviera más que por una simple y buena amistad. Quizás mis amigas me envidiarían, quizás la gente deseara ser cómo yo. Adelgacé y crecí. Adelgacé hasta los 47 y crecí hasta el metro 63. Un día decidí que todo eso tenía que parar, que me estaba matando por fuera y por dentro. Volví a comer, conocí a otro chico, pero después todo volvió, con menos fuerza quizás. Llegué a menos que los 47 supongo, un vez la báscula marco 37 kgs, aunque como me pesaba cada día, no creo que fuese verdad. Llegó el verano y me recuperé, y aquí estoy.

      sábado, 29 de septiembre de 2007

      ¿Yo?


      Quizás no sea como me empezaré a describir, quizás me lo esté inventando todo para tener algo sobre lo que escribir, no lo sé, sinceramente. Quizás mi problemas con la comida, mis cortes y mis pensamientos suicidas solo fueran una etapa y mi felicidad y estabilidad, fueran otra. O quizás estas dos supuestas etapas formen una de sola, y siempre tenga que convivir con ella. Quizás mis días en los que no me peso, ni miro lo que como, ni me acuerdo de mis 'antiguos' problemas con el peso y salgo, y me divierto, quizás estos días fueran mi verdadera personalidad. Entera, segura, estable.

      O quizás, los días negros, eso en que el espejo me escupe y la báscula no aguanta mi peso, en los que me encierro en mi misma y me siento cómo nadie, quizás estos días fueran mi verdadera personalidad. Inestable, insegura, frágil.

      O quizás es sólo cuando empiezo a escribir sobre mí, que todo esto vuelve a mí, en un intento frustrado de analizarme. No tendría que hacerlo. Porque cuando no escribo no pienso, no pienso en los días blancos y en los días negros, no pienso en la inexistencia de lo días grises, ni en mis problemas que pasaron. Por eso, quizás no sea así, quizás sólo fuesen momentos, y los momentos siempre pasan. Quizás sea normal. Me siento normal la mayoría del tiempo. Pero cuando me pongo a escribir ya no me siento normal. Tampoco me siento normal cuando me entra ese miedo a las personas, yo que siempre fui considerada una persona sociable, abierta, atrayente, bonita. Yo, que atraigo a las personas sin darme cuenta, intento huir de ellas. No, en este punto no soy normal. Pero entonces, cuando mi miedo a las personas desaparece y la gente me ve rodeada de personas y empiezo a pensar en mi miedo transitorio a la gente, entonces tampoco pienso que soy normal. Bueno, quizás tendría que preguntarme que es ser normal. ¿Ser cómo todos? Nadie es cómo todos. Nadie. Todo el mundo tiene su lado oscuro, ese que quizás sólo aparece por las noches, mientras intentas dormir, o ese que apareces cuando llevas unas copas de más, o cuando contemplas las estrellas...

      A ojos de todos soy normal. Una chica con suerte. Guapa, inteligente, que sabe lo que quiere (eso piensan, yo no sé que quiero) que se hace querer, segura, sonriente. Esa sonrisa con la que todos me definen. 'Siempre con una sonrisa en la boca', así se refieren a mí. O quizás también se refieren a mí por mis ojos. Unos ojos muy grandes, que hasta en los ascensores los desconocidos me dicen de mis ojos, 'será por ojos, y además son preciosos', mis ojos, el espejo de mi alma. Unos ojos enormes, una lama enorme, para perderte dentro de ella, ojos de un color indefinido, verde, marrón y azul, una alma indefinida, confusa, pero unos ojos que enamoran a todos, y mi alma yo que sin saber porqué atrae tanto a la gente.
      Esta soy yo, muy confusa, muy liada, eso sí sólo cuando escribo sobre mí, sino ,en la vida real parezco transparente.

      sábado, 22 de septiembre de 2007

      Feel the difference

      Tantas cosas tengo que contar, que no tengo por dónde empezar...

      Después de mis otros fallidos blogs, empiezo este con muchas nuevas intenciones: no sólo contar lo que me ocurre, si no también dar mi visión sobre todo lo que nos envuelta, la música, los libros, las personas...

      No soy una persona ordenada, por lo que mi blog no será un espacio ordenado, concreto. No quiero decir que sea un lugar caótico, pero bueno, yo escribo caóticamente, siempre acabo escribiendo cosas que no vienen al caso. Cómo ahora.

      Sólo intento poner orden dentro de mis pensamientos y mis sensaciones...

      Así que aquí estoy.